De por qué éste es "El Buen Lugar".
Nos hemos quedado sin oxígeno, el golpe seco que sentimos en el pecho es la señal inminente de que estamos muriendo. Como si nos arrancaran una capa invisible, toda sensación aumenta. Nos estamos ahogando, hace tanto frío que se nos abre la piel, el sonido nos revienta los tímpanos, no podemos abrir los ojos. La luz nos aturde. Parece como si fuera la primera vez que somos conscientes de nuestro propio cuerpo, de nuestro propio exterior, de nuestra cáscara que ahora se mueve torpe y pesada como armadura de hierro. Que se siente vieja, innecesaria. Se siente satisfecha de vivir, quizás hasta algo embotada. El tiempo –que es elástico- se vuelve eterno durante esos primeros segundos que creemos perder la consciencia. Nuestro cerebro prueba ese truco de despertarnos a toda costa, enviando señales a nuestro cuerpo y provocándole convulsiones, movimientos violentos que parecen distraernos de nuestra falta de oxígeno, de nuestro desaparecer inminente. Alguien nos sacude. La impresión nos pa...