Sobre la economía del tiempo
E stoy sentada sobre el pasto amarillo/verde del parque. Corre un aire agradable. No recuerdo la última vez que vine. Hace un mes quizás. Probablemente muchísimo más. El tiempo -como casi todo- es relativo. Ahora que oscurece tarde, añoro las tardes del otoño tardío cuando el sol empieza a ocultarse pronto y no hace calor. Cuando sea otoño renegaré de que el día sea tan corto, sintiéndome rehén de las pocas horas de luz. Es curiosa nuestra naturaleza contradictoria que inventó el concepto del tiempo sólo para enemistarse con él. Con las eternas horas de nuestra infancia desperdiciadas en pupitres mojados de sudor que se iban haciendo más pequeños conforme avanzaban las horas. Con los minutos flexibles como acordeón que pasaban mientras temíamos escuchar nuestro apellido dentro de una lista a la que no queríamos responder. Con los días fantasmas entre el final del curso y las vacaciones de verano, ese limbo inapreciado, misterio de generaciones de un periodo que está ...