2 de Octubre.
¿Quién contará nuestra historia cuando estemos muertos? ¿Cincuenta años serán suficientes para morir de una vez y para siempre? ¿De qué nos sirve el tiempo cuando estamos condenados a vivir el mismo día cientos de veces? ¿Cómo entendemos el cambio si el duelo no se acaba? ¿Cuántas generaciones tendremos que contar año con año a los que siguen de nosotros, aquel episodio, -el más amargo, el más vergonzoso-; para que no se nos olvide nunca, para que jamás demos por sentado lo que sacrificaron por nosotros, lo que ganaron para nosotros -a medias y a regañadientes, pero ganado, al fin y al cabo-? ¿Qué yace dentro de nosotros cuando cargamos el lastre de la historia? ¿Qué pieza fuimos que sin haber nacido aún, ya llevábamos sobre la cabeza el signo de peso que costó nuestra libertad? ¿Aquí quién dicta cuánto vale una vida? ¿Cómo se subasta una existencia? ¿Quién se presenta a la reunión y levanta el guante blanco para ofertar lo que está dispuesto a hacer por nuestro silencio? Desde aqu...