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Sobre el regreso de la "heroin chic era"

Mi cuerpo no es lo que solía ser. Ahora parece que no cabe bien en ningún lado. Sus ángulos no son bien recibidos por la línea comercial que sólo abraza lo recto y agudo.  Mi cuerpo y yo ya pasamos por esto. Atravesamos la pubertad en una década infame: Pantalones de mezclilla untados, tallas doble 0, cortes extremadamente bajos, clavículas, quijadas, columna visible, rodillas nudosas y labios partidos; todos ellos como símbolos de belleza hegemónica. Fue duro experimentar cada cambio de mi cuerpo frente a ese modelo imposible. Pero hoy que a mis casi 31 años salí de los probadores queriendo llorar igual que cuando tenía 13,  pensé en lo horrible que es estar pasando por lo mismo una segunda vez. Todos los escaparates, perchas y pilas de ropa parecen decirme que no soy aceptable. Solía usar mi baja estatura como ventaja: lo petit encuentra la forma de colarse y entrar. Si la curva lo sube, la estatura lo hace alcanzar. Ahora ya no puedo confiar en esa proporción. El cuerpo ca...

Sobre la economía del tiempo

     E stoy sentada sobre el pasto amarillo/verde del parque. Corre un aire agradable. No recuerdo la última vez que vine. Hace un mes quizás. Probablemente muchísimo más. El tiempo -como casi todo- es relativo. Ahora que oscurece tarde, añoro las tardes del otoño tardío cuando el sol empieza a ocultarse pronto y no hace calor. Cuando sea otoño renegaré de que el día sea tan corto, sintiéndome rehén de las pocas horas de luz. Es curiosa nuestra naturaleza contradictoria que inventó el concepto del tiempo sólo para enemistarse con él. Con las eternas horas de nuestra infancia desperdiciadas en pupitres mojados de sudor que se iban haciendo más pequeños conforme avanzaban las horas. Con los minutos flexibles como acordeón que pasaban mientras temíamos escuchar nuestro apellido dentro de una lista a la que no queríamos responder. Con los días fantasmas entre el final del curso y las vacaciones de verano, ese limbo inapreciado, misterio de generaciones de un periodo que está ...

La innegable realidad del ser

De todas las frases que he leído o escuchado sobre el dolor es la del novelista Juan Gómez-Jurado la que mejor comprendo en carne propia: “La transparente, inmutable realidad que los humanos intentamos negar cada día -que estamos hechos de huesos, de calcio, de carne blanda y frágil se materializa con nefasta realidad.” El dolor es un enemigo que nos une en hermandad y el único que nos mira como iguales, no conoce de geografías ni de líneas temporales, no reconoce géneros o edades ni mucho menos causas. Todos hemos experimentado dolor dentro de este envase de carne y huesos que contiene nuestro ser. Ese envase que ha chocado y retumbado contra su propia existencia en varias ocasiones a lo largo de nuestra experiencia humana. Se expresa en los rincones de nuestra mente o en las orillas de nuestro físico, algunas veces brota del corazón como si se tratara de una arteria gruesa que viaja dentro y fuera de nosotros. Quienes maniobramos nuestra vida acompañados del dolor físico como copilot...

Sobre el "día" en que fui invisible.

El 9 de Marzo del 2020 las mujeres mexicanas fuimos convocadas a ser invisibles por un día. Nos llamaron a desaparecer de la fuerza laboral del país, a ausentarnos de nuestros deberes y obligaciones, a reflexionar y a hacer reflexionar a la sociedad sobre lo que significa ser parte de una estadística que tristemente crece de manera exponencial y dolorosa. Así que "jugué" a desaparecer y en ese ejercicio me dió mucha tristeza encontrarme con la realidad de que en muchas formas mi vida ya era invisible. Ya he sido invisibilizada tantas veces que hacer el recuento hizo que se me aguaran los ojos y sintiera un golpe seco en mi pecho, ante una sorpresa que no lo era para nada. Mucho se ha dicho en estos días sobre la manera correcta de hacer visible un problema que nos afecta a todos y yo quiero hablar de cómo el problema que nos ocupa ha estado visible a nuestros ojos toda la vida. Puede que mi experiencia sirva para aclarar un poco la razón de nuestra rabi...

De por qué éste es "El Buen Lugar".

Nos hemos quedado sin oxígeno, el golpe seco que sentimos en el pecho es la señal inminente de que estamos muriendo. Como si nos arrancaran una capa invisible, toda sensación aumenta. Nos estamos ahogando, hace tanto frío que se nos abre la piel, el sonido nos revienta los tímpanos, no podemos abrir los ojos. La luz nos aturde. Parece como si fuera la primera vez que somos conscientes de nuestro propio cuerpo, de nuestro propio exterior, de nuestra cáscara que ahora se mueve torpe y pesada como armadura de hierro. Que se siente vieja, innecesaria. Se siente satisfecha de vivir, quizás hasta algo embotada. El tiempo –que es elástico- se vuelve eterno durante esos primeros segundos que creemos perder la consciencia. Nuestro cerebro prueba ese truco de despertarnos a toda costa, enviando señales a nuestro cuerpo y provocándole convulsiones, movimientos violentos que parecen distraernos de nuestra falta de oxígeno, de nuestro desaparecer inminente. Alguien nos sacude. La impresión nos pa...

De qué hablo cuando hablo de comer.

Gozamos la experiencia humana al margen del mundo ya que es mal visto exponerla en público. El luto y la pena se llevan en silencio, con dignidad; el amor se viste de pudor y respeto, la fortuna se esconde por miedo al mal agüero. Nos protegemos con baratijas y escapularios, ocultándonos bajo ropa holgada, persignándonos con la cabeza baja, como sin querer llamar la atención. Usualmente nos recluimos antes de responder a esa naturaleza que nos llama –ya sea desde lo escatológico o lo emocional- por medio de nuestras vísceras, de nuestro pecho que retiembla ansioso con un mensaje de carácter urgente. Los placeres también se sacian en privado, a puerta cerrada. Es en la intimidad donde se suelta uno el pelo y con ello se suelta también el resto: La lengua, la ropa, la verdadera personalidad. Se sueltan la tormenta y la zozobra, el caos y el orden, la furia y la calma. Allá afuera somos de los otros, dentro somos de nosotros. Las maneras se guardan y la línea que divide lo público...

2 de Octubre.

¿Quién contará nuestra historia cuando estemos muertos? ¿Cincuenta años serán suficientes para morir de una vez y para siempre? ¿De qué nos sirve el tiempo cuando estamos condenados a vivir el mismo día cientos de veces? ¿Cómo entendemos el cambio si el duelo no se acaba? ¿Cuántas generaciones tendremos que contar año con año a los que siguen de nosotros, aquel episodio, -el más amargo, el más vergonzoso-; para que no se nos olvide nunca, para que jamás demos por sentado lo que sacrificaron por nosotros, lo que ganaron para nosotros -a medias y a regañadientes, pero ganado, al fin y al cabo-? ¿Qué yace dentro de nosotros cuando cargamos el lastre de la historia? ¿Qué pieza fuimos que sin haber nacido aún, ya llevábamos sobre la cabeza el signo de peso que costó nuestra libertad? ¿Aquí quién dicta cuánto vale una vida? ¿Cómo se subasta una existencia? ¿Quién se presenta a la reunión y levanta el guante blanco para ofertar lo que está dispuesto a hacer por nuestro silencio? Desde aqu...